LOS NEGOCIOS DEL SÍNDICO
Antes de saltar a la palestra pública, Saffie, además de sus funciones como síndico en distintas empresas por encargo del Poder Judicial, asesoraba a empresas y se estrenaba en negocios inmobiliarios e industriales.
El concepto de síndico instaurado en el régimen militar es que los tribunales los escogen de un listado en que figuran ingenieros comerciales y administradores. Ellos cobran por sus servicios -que consisten, en teoría, sólo liquidar los bienes y porcentaje de los montos que administran y su pago, por cierto, tiene prioridad sobre cualquier otro compromiso de la empresa intervenida.
Aunque los poderes plenipotenciarios que la ley da a los síndicos están cuestionados hoy día por proyectos de ley que pretenden regular mejor esta actividad, nadie sospechó de las intenciones de Saffie al momento de ser nombrado. El hombre no venía del mundo del deporte y eso opacaba cualquier otro antecedente en contra, como el ser uno de los síndicos "favoritos" de la jueza Marchant e incluso haberle hecho un regalo a la magistrada que fue denunciado sin pena ni gloria por el diputado Nelson Avila.
Tampoco nadie se tomó la molestia de analizar su récord en quiebras pasadas, como en la de la empresa de buses Tramaca y la de la panificadora Fuchs, en que las denuncias de los trabajadores por sus conductas poco transparentes no han salido de los círculos de un puñado de empleados y dirigentes de la vieja guardia colocolina.
Quizás por eso la prensa ni siquiera cuestíonó el "simple convenio judicial" con que el síndico coronó su gestión de un año y que contó con la anuencia del presidente del directorio del club albo Carlos Riutort.
Por esa vía, Riutort cedió la administración a una Junta de Acreedores, a cambio de "levantar la quiebra" del equipo. En dicho convenio se establece que el club debe comenzar a pagar a partir de abril los excedentes de utilidades que generó el año pasado.
"Nadie ha querido responder qué pasará si Colo Colo no genera utilidades. Ahí queda abierta la puerta para que cualquiera de sus acreedores pida la resolución de este convenio y se vuelva al estado de quiebra o exija la venta forzada del estadio Monumental, que es un plazo que está corriendo y que tiene fecha límite: junio de 2004", advierte el dirigente colocolino Luis Maluenda.
Saffie, quien extendió al máximo su período legal como síndico, cobró por su gestión 320 millones de pesos, sin considerar los millonarios sueldos que todavía reciben socios suyos muy bien instalados en la gestión administrativa del equipo.
El delegado del estamento de profesionales despedidos del club, Sergio Maldonado, se pregunta junto al periodista Pedro Soto Vera, autores del libro "Colo Colo, historia de una quiebra", cuál ha sido el gran resultado de la costosa gestión de Saffie. "De la deuda reconocida se ha pagado apenas un 3,3 por ciento en dos años. A esa tasa, ni en 25 años el club va a poder salir de la intervención que sufre hoy", afirman. Soto Vera y Maldonado enumeran una gran cantidad de acciones de Saffie que, por el contrario, parecieran dirigidas a "bajarle el precio" a los activos del equipo, partiendo por la desacreditación que hizo del Estadio Monumental, hoy intervenido por mencionan el haber cerrado la Escuela del Fútbol donde se formaban los jugadores y que era el semillero de estrellas que otorgan rentabilidad a su plantel. Un tercer punto es la clausura de las filiales del club que existen a lo largo de todo el país.
Además, "la nueva administración ha dejado ir jugadores a precios irrisorios con cuya venta, sí se hubiera negociado bien, se podría haber sacado al club de la quiebra", critican. De hecho hoy, a espaldas de los socios, y ahora que Saffie es asesor del Club Palestino, se entregó gratuitamente a ese equipo al jugador Gino Reyes.
"Se dijo que Saffie venía a dar transparencia, pero desde que fue nombrado no se ha dado ninguna cuenta pública como las que solían hacerse antes en el club. Los informes del síndico se han remitido a señalar como parte de su gestión el arreglo de rejas y tribunas ¿Y para eso había que pagarle tanto?", se pregunta Maldonado.
"Inocentemente creímos que Juan Carlos Saffie iba a salvar a Colo Colo. Pero su función era liquidar los activos del club y terminar cuanto antes todo", comenta el dirigente Jorge Vergara Villarroel. Y agrega: "Lo que hizo Saffie lo podría haber hecho cualquiera. Lo que sí hizo bien Saffie fue crearse una imagen corporativa buena con los medios. Acá los únicos que han ganado plata son los síndicos", afirma.
Patricio Jamarme, el síndico que reemplazó a Saffie, hasta octubre del año pasado cobraba dos sueldos: uno como administrador general de la junta y otra como síndico. Además tiene una empresa con su esposa (Serlex), que presta asesorías judiciales a Colo Colo y de la que también es socio Saffie.
Saffie también fue el hombre que le recomendó a los trabajadores contratar los
servicios del abogado Néstor Gutiérrez para negociar el pago de sueldos e indemnizaciones adeudadas a la hora de su despido.
"Confiamos en él. Le entregamos todos los papeles y nos sometimos a un acuerdo prejudicial en que aceptábamos el 60 por ciento de todo lo que nos adeudaban, para al final darnos cuenta que Gutiérrez y Saffie eran socios", dice Maldonado.
Gutiérrez es socio de Saffie en la quiebra de Tramaca y, según Maldonado, lo descubrieron incorporando en el convenio judicial con Colo Colo a varios trabajadores inexistentes. Por estas razones, lo demandarán al Colegio de Abogados.
Cuando Maldonado encaró a Gutiérrez su falta de moral para tener colgada la foto de Manuel Bustos en su oficina, el jurista le respondió: "Métete a Bustos por la cueva".
Hoy Saffie es, además, socio de dos de los principales impulsores de la privatización de Colo Colo -Ricardo Abumohor y Darío Calderón en la fundación Real Madrid.
APETITO MONUMENTAL
Otro asunto que genera suspicacias unánimes entre los directivos tradicionales es la persistencia con que la administración Saffie ha insistido en bajarle el perfil a la importancia del Estadio Monumental, negándose incluso a considerar ofertas de negocios que permitirían sacarlo de la quiebra. La opinión de Maldonado es la mayoritaria entre los socios. "El terreno sobre el cual se encuentra el Monumental es una mina de oro en potencia, pues está sobre una de las zonas de desarrollo inmobiliario más apetecidas de Santiago. Si Colo Colo lo mantiene, podrá salir del hoyo financiero", afirma. Hoy día el precio de este terreno está desvirtuado pues se considera área verde.
Pero, en cualquier momento, quien quiera que sea su dueño, compra un terreno equivalente y lo destina a área verde. El trueque le permite pedir el cambio del "uso de suelo" a fines urbanos. Con la nueva denominación, bastaría solo vender una pequeña franja de los terrenos para sanear las deudas del club.
"Pero parece que la conducción de la Junta de Acreedores y los hombres de Saffie apunta a vender barato para que algún tercero, y son muchos los interesados, haga el negocio", dice Maldonado.
"Si los terrenos se venden como áreas verdes, Colo Colo recibiría alrededor de 7 millones de dólares, que es lo que hemos calculado. Pero si se vendieran como sitios urbanizados para ser ocupados habitacionalmente, recibirían 30 millones de dólares, aproximadamente", informa el dirigente colocolino Luis Maulenda.
Según Maluenda, en las condiciones actuales, al equipo le bastarían sólo 10 millones de dólares para salir de su atolladero. Pero su impresión, como la de otros dirigentes, es que la actual administración no tiene interés en rescatar a Colo Colo de la quiebra.
EL CUARTO PODER
Entre los numerosos entrevistados por Plan B abunda el pesimismo. El poder del oficialismo en Colo Colo, aseguran, está bien cimentado en los medios de comunicación.
Maldonado, por ejemplo, sostiene que la auditoría externa impulsada por Carlos Riutort y que sirvió de base a la declaración de quiebra del club fue financiada por Canal 13. En esa estación, dice, la palabra pro privatización de Abumohor se hace oír a través de Mario Mauriziano, su yerno.
En la radio Chilena, trabaja el productor y comentarista deportivo Ignacio Eguiguren, hermano del abogado de Ticket Master e integrante de la actual Junta Directiva de Colo Colo, Eugenio Eguiguren.
El comentarista de MEGA Mauricio Israel, aseguran sus críticos, siempre se muestra partidiario de cualquiera que sea la voz oficial en el equipo: "Fue Dragicevista, Menichetista y ahora es Saffieista", afirma Luis Maluenda.
"La única defensa que le queda al socio es oponerse a la modificación de estatutos, en la asamblea que se realizará a mediados de marzo", dice Maluenda. Agrega: "La actual directiva ha sido obsecuente y lo único que ha hecho es ceder frente a todas las amenazas que han hecho los grandes grupos económicos que están forzando la destrucción de Colo Colo".
Pero esto no solo ocurre con los albos. Ya comenzaron también las presiones sobre la Universidad de Chile.
Cuenta Maldonado: "Cuando la jueza Marchant decretó la quiebra de Colo Colo, su secretaria era Jenny Boock. Dos años después, la Contraloría está pidiendo la quiebra de la U. El caso cae en el Séptimo Juzgado Civil de Santiago y curiosamente, por decir lo menos, se repiten los personajes. La jueza es Jenny Boock y en la terna para síndicos figura Juan Carlos Saffie. ¿Mera coincidencia?". Pero todo esto que le hemos contado es sólo la fase doméstica de un proceso de mayor envergadura. Los personajes claves de este "complot" no se ensucian las manos en escaramuzas anecdóticas dentro de su Plan Maestro.
Muy ajenos y recluidos en la mencionada Fundación Vida Deporte, que reúne a los prohombres de la privatización del fútbol, esperan pacientemente el final de un partido de largo aliento. Mientras, cosechan pequeños triunfos: según fuentes extraoficiales, Vida Deporte, el organismo creado por el ex Presidente Frei, se ha adjudicado el 80 por ciento de los proyectos licitados por Chiledeportes. Pero para enterarse del detalle, debe esperar el segundo capítulo de esta historia.
(Información extraída del sitio web www.liberenalindio.cl)



